¿Es el espacio el nuevo Eldorado para los inversores?

Por Edmond de Rothschild

La oferta pública inicial (IPO) de SpaceX, prevista para el 12 de junio, ha reavivado el interés de los inversores en el sector espacial.

El sector ofrece un enorme potencial comercial para operadores de telecomunicaciones, empresas de defensa y proveedores de infraestructura de procesamiento de datos. El mercado potencial total se estima en 1,8 billones de dólares para 2035 y, si bien podría ser mucho mayor, es difícil calcularlo en esta etapa inicial.

El principal obstáculo reside en el lanzamiento de naves espaciales al espacio, cuyo coste debe seguir bajando para que la comercialización del espacio sea económicamente viable. Es precisamente esta caída de los costos –que se han reducido más de treinta veces en los últimos cuarenta años– lo que distingue el ciclo actual de episodios anteriores de entusiasmo en torno al sector.

A pesar de poner una nave espacial en órbita implica altos costos de inversión iniciallos costes operativos de las actividades espaciales podrían acabar siendo considerablemente inferiores a los de las actividades realizadas en la Tierra.

El espacio ofrece ventajas como la ausencia de gravedad, abundante energía solar, enfriamiento natural y un entorno operativo no limitado por fronteras geográficas.

Asimismo, presenta riesgos y desventajas, como la exposición a la radiación y temperaturas extremas, la gestión del mantenimiento remoto y la eliminación de residuos. La explosión del vehículo de lanzamiento New Glenn de Blue Origin en su plataforma de lanzamiento el 28 de mayo sirvió como recordatorio de que el riesgo industrial sigue estando siempre presente, incluso para los actores más establecidos.

Aunque los gobiernos claramente se han embarcado en una nueva carrera espacial, persisten posibles barreras a la comercialización, tanto regulatorias como industriales.

Las inminentes salidas a bolsa de empresas puramente espaciales están aumentando el número de vehículos de inversión disponibles. Sin embargo, los inversores deberían mantener un enfoque selectivo y priorizar la exposición diversificada, ya sea a través de ETF o de empresas establecidas con exposición parcial a este sector.

A muy largo plazo, conceptos que hoy siguen siendo especulativos (como el ascensor espacial, una base lunar como puerta de entrada al sistema solar, la colonización de Marte o la minería de asteroides) están dando forma a la perspectiva futurista del sector. Actualmente no impulsan las valoraciones, pero representan una opción a muy largo plazo cuyo valor depende enteramente de que el coste del acceso a la órbita siga cayendo.