“Calcuta tiene una tasa de fertilidad más baja que Berlín”

Nicholas N. Eberstadt, experto en demografía, afirma que “el mundo está entrando en una nueva fase de despoblación”. «El número total de nacimientos en China el año pasado probablemente no se veía desde hacía tres siglos. En Italia estamos en niveles vistos por última vez en la época de Leonardo da Vinci. Y en España nunca antes se había registrado un nivel tan bajo como el del año pasado. De hecho, las estadísticas que datan de 1858 muestran que la cifra de entonces era el doble del nivel actual», afirmó en una conferencia en la Fundación Ramón Areces.

Por Equipo Editorial Consejeros

En una conferencia en la Fundación Ramón Areces, organizada conjuntamente con el Real Instituto Universitario de Estudios Europeos de la Universidad San Pablo CEU, este catedrático de la Cátedra Henry Wendt de Economía Política del American Enterprise Institute afirmó que esta nueva etapa demográfica no está impulsada por las crisis sanitarias, sino por un descenso sostenido de la natalidad. El título que había elegido para su conferencia –’Despoblación global: estemos preparados o no, ya está aquí’– ya presagiaba estos argumentos.

«Si cada mujer tiene menos de un hijo, la población tiende a reducirse». Utilizando gráficos comparativos, mostró cómo África se mantiene por encima del nivel de reemplazo, pero “toda Asia y toda América Latina –no sólo Europa y América del Norte– exhiben patrones de fertilidad insuficientes para mantener la estabilidad demográfica a largo plazo”. Ilustró este cambio utilizando el ejemplo de la India y una experiencia personal: «Cuando era joven, visité Calcuta. Parecía como si no hubiera nada más que niños. Hoy en día, la India es una sociedad por debajo del nivel de reemplazo (tal vez un 15 por ciento por debajo) y en las principales ciudades los niveles están muy por debajo de ese nivel». Actualmente, «Calcuta tiene una tasa de fertilidad más baja que Berlín», añadió.

“Entre 1980 y 2020, casi todos los países han experimentado enormes caídas en sus tasas de natalidad, y muchos ahora están por debajo de la tasa de reemplazo”, resumió. Citando datos de la División de Población de las Naciones Unidas, destacó el cambio histórico que se ha producido: «En 1950, menos del 5 por ciento de la población mundial vivía en países con tasas de natalidad inferiores al nivel de reemplazo. Hoy en día, más del 70 por ciento -casi las tres cuartas partes- viven en países por debajo de ese nivel». Destacó que “el perfil típico de la humanidad hoy es tener menos de dos hijos por mujer”.

El caso de España

Respecto a España, Nicholas Eberstadt presentó series de datos de la ONU que sitúan al país más cerca de una situación de baja fertilidad que de una recuperación moderada. «En el escenario de variante baja, España en 2050 tendría más personas mayores de 80 años que menores de 18», explicó, con un profundo cambio en la estructura de edad: «Muchas más personas mayores, muchas menos personas en edad de trabajar y significativamente menos niños». Ese sería el resumen.

Entre las consecuencias de esta situación, predijo una disminución de la población en edad de trabajar y un rápido envejecimiento: “Las familias pequeñas son actualmente el principal motor”. Este demógrafo e investigador aprovechó la ocasión para llamar a la calma: «No hay que tener miedo. Tras el auge demográfico, se predijeron hambrunas y colapsos. Hoy en día hay más del doble de personas que en 1968; el mundo es más rico, está mejor educado y más sano, y el coste de los alimentos, ajustado a la inflación, es menor».

En este sentido, atribuyó esa prosperidad a tres factores: la salud, la educación y la creación de conocimiento. En materia de educación, comparó los perfiles globales de logros educativos de 1970 y 2020 para afirmar que “la proporción de personas sin educación ha caído en términos absolutos, y el segmento con educación superior es el que crece más rápidamente”. En cuanto al conocimiento, aunque reconoció la dificultad de medirlo, destacó el gran avance: “Ahora podemos ir a la Luna y más allá”.

En conclusión, Nicholas N. Eberstadt habló en un tono cautelosamente optimista sobre las capacidades humanas y los desafíos que enfrenta una sociedad en contracción: «Ya hemos descubierto cómo producir en abundancia, y eso es algo que no olvidaremos, salvo una catástrofe civilizatoria. Pero un mundo que enfrenta la despoblación no satisfará, por sí solo, nuestra búsqueda de significado, valores, amor y verdad. Los desafíos metafísicos pueden resultar más dramáticos que los materiales».