Las cifras oficiales indican una caída del desempleo; sin embargo, el aumento de los salarios –impulsado por bases de cotización más altas–, el ajuste al alza de los techos máximos de beneficios establecidos por la ley y el impacto de los trabajadores fijos discontinuos inactivos (fijos discontinuos) están elevando el gasto total en prestaciones por desempleo.
La factura acumulada entre enero y julio -último dato disponible- asciende a 14.695 millones de euros, lo que supone un desembolso medio mensual ligeramente superior a los 2.000 millones de euros.
Como resultado, durante los siete primeros meses del año, el Estado destinó un 3,8% más a las prestaciones por desempleo que durante el mismo periodo del año pasado, y un 22% más que hace cuatro años (12.051 millones de euros entre enero y julio de 2022).
Excluyendo el período extraordinario de la pandemia de COVID-19, hay que remontarse a 2014 para encontrar un nivel de gasto mayor (15.406 millones de euros en ese mismo período).