Con el MoU formalmente rescindido y el Estrecho de Ormuz prácticamente paralizado, el crudo Brent sube por encima de los 90 dólares por barril

Informe de Renta 4

Apertura plana (los futuros del Eurostoxx bajan un 0,2%, el S&P se mantiene sin cambios, el Nasdaq sube un 0,2%), mientras que en Asia Japón está cerrado hoy y Corea del Sur se recupera de las caídas del viernes (del 4%). Hoy, Burnham será nombrado Primer Ministro británico.

En el frente geopolítico, se trata de la novena noche de ataques estadounidenses contra Irán, con objetivos que van más allá de los sitios estrictamente militares (puentes, infraestructuras, puertos), una señal de que las perspectivas de un retorno a un alto el fuego son mínimas. Los contraataques de Irán continúan, siendo Kuwait uno de los países más afectados por las represalias iraníes (una instalación petrolera sufrió importantes daños materiales y fue evacuada, y dos plantas de energía y desalinización fueron atacadas).

Irán ha anunciado formalmente que el Memorando de Entendimiento del 17 de junio ha fracasado, y el nuevo Líder Supremo Mojtaba Jamenei advirtió sobre “lecciones inolvidables” para Estados Unidos y el Ministro de Asuntos Exteriores iraní, Araghchi, reconoció que ciertas demandas nucleares pueden ser “irresolubles”. La Guardia Revolucionaria iraní ha prometido que “ni una sola gota de petróleo, gas o fertilizante pasará por el Estrecho de Ormuz sin coordinación y permiso”, mientras que las reservas mundiales –excluida China– están en mínimos históricos, lo que deja al mundo con poco margen de error.

En este contexto, el crudo Brent ha subido por encima de los 90 dólares por barril por primera vez desde mediados de junio (un aumento del 3% hoy, un 30% más desde principios de julio). El estrecho de Ormuz está prácticamente paralizado. Este es un escenario que probablemente hará que los bonos sigan sufriendo (con un aumento de los rendimientos).

En cuanto a la tecnología, los resultados de Alphabet y Tesla (el miércoles) serán la prueba inmediata para determinar si la narrativa de la monetización de la IA puede resistir la presión. Si Alphabet decepciona, la corrección en el sector tecnológico podría acelerarse. Si muestra un impulso real en la computación en la nube y la IA, podría ser el catalizador de un repunte. Todo esto se produce después de que el sector tecnológico fuera el de peor desempeño la semana pasada (el Nasdaq cayó un 4 por ciento, el índice de semiconductores de Filadelfia cayó un 10 por ciento durante la semana y un 20 por ciento menos que sus máximos), en medio de dudas sobre la monetización del alto gasto de capital de los hiperescaladores, que han llevado a fuertes caídas en las estimaciones de flujo de caja libre. La clave estará en cuántos ingresos por IA se generan por cada dólar de gasto de capital. Microsoft, Meta, Apple (el de mejor desempeño entre los ‘Siete Magníficos’, en un mercado que parece premiar la disciplina de capital por encima de la ambición de inversión, habiendo evitado grandes gastos de capital al preferir asociarse con proveedores de modelos en lugar de construir su propia infraestructura) y Amazon informarán la próxima semana, seguido de Nvidia en agosto.

Mientras tanto, la empresa china Moonshot está considerando una oferta pública inicial en Hong Kong dentro de seis meses, con una valoración de más de 30 mil millones de dólares. Su nuevo modelo, Kimi K3, ha generado tal demanda que Moonshot ha suspendido temporalmente las nuevas suscripciones, y los medios especializados lo sitúan por delante del Opus 4.8 de Anthropic.

Uno de los acontecimientos clave de esta semana será la reunión del BCE (jueves), donde esperamos que los tipos de interés se mantengan estables en el 2,25 por ciento (tipo de depósito; el consenso da sólo un 11 por ciento de probabilidad de aumento) tras el aumento de 25 puntos básicos de junio, impulsado por la necesidad de contener las expectativas de inflación en el contexto del shock energético desencadenado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán -Irán y su impacto en el Estrecho de Ormuz, a través del cual alrededor de 20 por ciento del suministro mundial de energía pasa. La firma del MoU (un acuerdo de paz provisional que abre un período de negociaciones de 60 días) permitió que los precios del petróleo bajaran de sus máximos, lo que alivió la presión sobre el IPC de junio (una desaceleración más pronunciada de lo esperado), reduciendo la urgencia de una segunda subida de tipos consecutiva. Sin embargo, con el MoU roto y la reanudación del fuego cruzado entre las partes, la vigilancia sobre el Estrecho de Ormuz y los precios de la energía debe ser extrema, y es probable que Lagarde mantenga una postura de “dependencia de los datos” y “toma de decisiones reunión por reunión”, lo que nos lleva a la reunión del 10 de septiembre, donde también actualizarán sus perspectivas macroeconómicas (PIB, inflación), fecha que el mercado considera más probable para una nueva subida de 25 pb. (95% de probabilidad), a lo que suma 25 pb más en el 1T 2027.

En el frente macro, la agenda estará dominada por la publicación de los PMI preliminares de julio (viernes), que se publicarán a nivel mundial. En EE.UU. se espera una recuperación en el componente manufacturero y estabilidad en el componente de servicios, mientras que en la Eurozona habrá pocos cambios respecto al mes anterior. Los mismos datos también se publicarán en varios países europeos (Alemania y Francia), así como en el Reino Unido y Japón. También será importante la encuesta ZEW de julio para Alemania y la eurozona (martes), que proporcionará la información más actualizada sobre las expectativas de los analistas financieros y los inversores institucionales.

En el frente empresarial, la temporada de resultados del segundo trimestre está ganando ritmo y se necesitan altas expectativas para justificar las valoraciones actuales. Esta semana las cotizadas españolas comenzarán a publicar sus resultados y las internacionales seguirán publicando sus cifras (para más detalles consultar el calendario corporativo).

En un contexto macroeconómico complejo (riesgos inflacionarios), en el que las presiones alcistas sobre los tipos de interés obstaculizan la expansión de los múltiplos bursátiles, las bolsas deberán justificar sus valoraciones estrictamente sobre la base de los resultados empresariales del segundo trimestre (2T26). La orientación proporcionada por la dirección será decisiva.

Creemos que el mercado continúa mostrando cierto optimismo, asumiendo un escenario de ‘aterrizaje suave’ y una pausa inminente en las tasas de interés. Sin embargo, se puede subestimar la combinación de un resurgimiento de las tensiones en el Estrecho de Ormuz –que dará forma a la trayectoria futura de la inflación y el crecimiento, y por tanto de las decisiones de política monetaria–, las dudas en torno a la IA y la llegada de Kevin Warsh a la Reserva Federal con el objetivo de establecer nuevas “reglas del juego”. La volatilidad no es un fenómeno temporal esta semana; es la nueva normalidad para el resto de 2026.