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Cuando la gente imagina lo que España vende al mundo, las imágenes habituales llegan rápidamente: aceite de oliva, naranjas, vino, tal vez jamón y la idea familiar de un país impulsado principalmente por el sol y el turismo. Es una imagen reconocible, pero sólo cuenta una parte de la historia.
Los datos comerciales más amplios pintan un panorama mucho más complejo. Las exportaciones de bienes de España alcanzaron los 384.500 millones de euros en 2024, el segundo mejor año de la serie histórica, según el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa. Al mismo tiempo, el gasto de los turistas internacionales en España alcanzó los 126.300 millones de euros en 2024, lo que subraya la importancia que siguen teniendo los servicios para los ingresos exteriores del país. En conjunto, esas cifras ayudan a explicar por qué España es mucho más que un destino de vacaciones con un fuerte sector alimentario.
¿Qué exporta realmente España?
España exporta una combinación de bienes y servicios mucho más amplia de lo que mucha gente supone, combinando ingresos por turismo con importantes ventas de automóviles, productos químicos, productos farmacéuticos, maquinaria y productos agroalimentarios. La reciente mirada de Xataka a los datos, basándose en el Atlas de Complejidad Económica, sostiene que el mapa exportador de España muestra un país mucho más industrial de lo que sugiere el cliché. El perfil de España de la OCE también muestra una amplia canasta de exportaciones en lugar de una dependencia de un único sector emblemático.
El turismo es enorme, pero esa no es toda la historia
El turismo sigue siendo una de las fuentes de ingresos exteriores más importantes de España. El INE estima que los visitantes internacionales gastaron 126.282 millones de euros en España en 2024, un 16,1% más que el año anterior. Eso hace que los viajes sean una importante fuente de ingresos para las exportaciones en términos prácticos, incluso si no son un producto físico cargado en contenedores o camiones.
Esa fuerza importa, pero también lo es el riesgo que conlleva. El turismo es muy valioso, pero también deja a España expuesta a shocks externos, como lo demostró la pandemia. Ésa es una de las razones por las que el panorama completo de las exportaciones es tan importante: muestra que el país no depende de un solo motor. Esta interpretación se ve respaldada por el contraste entre los ingresos del turismo de España y su gran base exportadora de mercancías.
El automóvil sigue siendo uno de los grandes éxitos exportadores de España
Una de las mayores correcciones del estereotipo proviene del sector del automóvil. El perfil comercial de la OEC muestra que los automóviles se encuentran entre los principales productos de exportación de España, y su perfil de producto bilateral dice que España representó el 4,38% de las exportaciones mundiales de automóviles en 2024, lo que la convierte en el séptimo mayor exportador de automóviles del mundo.
Esto es un recordatorio de que España no se limita a vender productos de estilo de vida en el extranjero. También es una importante base manufacturera dentro de Europa, que produce a escala para los mercados internacionales. La industria del automóvil no siempre domina la imagen pública del país, pero en términos exportadores sigue siendo una de las muestras más claras del peso industrial de España.
Los productos químicos y farmacéuticos son una historia más importante de lo que muchos lectores esperan
Otra parte de la economía exportadora española que es fácil de subestimar es la química y la farmacéutica. El perfil de la OEC muestra los productos farmacéuticos entre las importantes categorías de exportación de España, mientras que los datos comerciales basados en Comtrade de la ONU sitúan las exportaciones farmacéuticas de España en 18.180 millones de dólares en 2024. Eso sitúa a España firmemente en un espacio de exportación de mayor valor, no solo en productos tradicionales de bajo margen.
Aquí es donde el viejo estereotipo empieza a parecer especialmente anticuado. Un país que exporta automóviles, productos farmacéuticos, productos químicos y un enorme volumen de servicios no encaja perfectamente en la vieja narrativa de “sol, sangría y productos agrícolas”. El artículo de Xataka expresa bien ese punto, pero los conjuntos de datos oficiales y comerciales subyacentes también lo respaldan.
España exporta más electricidad que nunca gracias a la energía verde
La comida sigue siendo importante, pero no como mucha gente imagina
Nada de esto significa que la imagen clásica sea completamente errónea. España sigue siendo un importante exportador de productos agroalimentarios, y esos productos siguen siendo fundamentales para la imagen del país en el exterior. El aceite de oliva, el vino, la carne de cerdo, las frutas y las verduras siguen siendo importantes desde el punto de vista comercial y cultural.
Pero lo importante es el equilibrio. Las cifras comerciales del Ministerio para 2024 y el perfil de exportaciones de la OCE muestran una economía más amplia y con más capas que la versión de postal del Mediterráneo. La alimentación sigue siendo parte de la historia, pero ya no explica por sí sola toda la estructura de las exportaciones españolas.
La economía española tiene más caras que su tópico
Ésa puede ser la verdadera conclusión de los datos. España sigue siendo una potencia turística. Sigue siendo un exportador de alimentos con alcance global. Pero también es un país con una importante capacidad industrial, fuertes conglomerados manufactureros y un perfil comercial más diverso de lo que muchos extranjeros suponen.
Para los lectores en España, eso es importante porque cambia la forma en que se entiende la economía. La historia de las exportaciones del país no se trata sólo de lo que los extranjeros consumen durante las vacaciones. También se trata de lo que España construye, formula, ensambla y vende en los mercados globales. Y eso hace que la imagen de la economía española parezca mucho más moderna de lo que sugiere el estereotipo.