14 años después, con el Parlamento disuelto y la convocatoria de elecciones para el 29 de noviembre sobre la mesa, Comisiones Obreras (CC.OO.), de afiliación comunista, y la Unión General de Trabajadores (UGT), de afiliación socialista, han anunciado una huelga general de 24 horas este otoño para “exigir salarios dignos para acceder a una vivienda digna”.
Es la primera huelga general que convocan durante la “era Sánchez”, y lo hacen exactamente el mismo día en que se convocaron elecciones para el 29 de noviembre. Al hacerlo, parecen adoptar el marco mental del presidente del Gobierno en funciones, quien, al convocar elecciones, criticó a los “especuladores de siempre” que “quieren destruir el futuro de nuestros hijos”.
El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, descartó este lunes que la huelga general coincida con la campaña electoral. Por lo tanto, se llevará a cabo antes del 13 de noviembre, y la fecha concreta se discutirá con el Sindicato de Inquilinos (Sindicato de Inquilinas)—organizador del campamento de Sol y verdadero impulsor de esta huelga general. El Sindicato de Inquilinos ya lo había reclamado el pasado viernes cuando el Parlamento rechazó los dos Reales Decretos-Ley que el Gobierno había publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) para responder a la presión social que reclamaba soluciones urgentes. Soluciones que siguen siendo imposibles mientras España construya menos de 100.000 viviendas al año cuando la creación de nuevos hogares se estima en al menos 250.000 al año, sin que quede claro cómo afecta a la situación la llegada de más de 400.000 inmigrantes irregulares cada año desde principios de esta década.
El líder de Comisiones Obreras, Unai Sordo, asegura que su sindicato “continuará con un itinerario de movilización” y “tensión en las calles” en los próximos meses hasta las elecciones generales del 29 de noviembre, convocatoria que atribuye al “bloqueo” en el Congreso de los Diputados.
Sordo destacó que la huelga «no se trata sólo de vivienda», sino también de impulsar una subida salarial en un momento en el que las negociaciones con la patronal CEOE están estancadas: «La vivienda se está comiendo la mitad del salario de muchas familias», añadió.
De hecho, el recientemente reelegido presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi, advirtió hace días que en España una huelga general se concibe como una herramienta de protesta laboral y no está permitida como “huelga política”. Cuestionó así la legalidad de esta convocatoria porque, a su juicio, “no se encuadra dentro de un conflicto laboral”.